La senadora Cristina López llevó a un cerrajero para ingresar a una oficina que había sido fajada por orden de Victoria Villarruel. Tras un violento forcejeo con los agentes para romper la faja, presentó una denuncia penal acusando a la custodia de lesiones y agresiones sexuales.

Un verdadero escándalo sacudió los pasillos del Congreso cuando la senadora fueguina Cristina López, quien acaba de renovar su mandato por Unión por la Patria, protagonizó un violento altercado con el personal de Seguridad del Senado. La legisladora intentó tomar posesión de un despacho que había sido clausurado y fajado por la administración de Victoria Villarruel, recurriendo a un cerrajero particular para forzar la entrada. La situación escaló rápidamente entre gritos y empujones cuando los agentes de la Cámara alta bloquearon el acceso para hacer cumplir la normativa, generando una escena de tensión que quedó registrada en varios videos viralizados en redes sociales.

El conflicto administrativo se originó a raíz de una resolución firmada en septiembre por la Vicepresidenta, que obliga a los senadores salientes a restituir sus oficinas a la Presidencia para su posterior reasignación. López pretendía ocupar las instalaciones que pertenecían al senador salteño Sergio Leavy, alegando un acuerdo interno de su bloque. Sin embargo, al encontrar la puerta fajada y con la cerradura cambiada, decidió avanzar por la fuerza. En las imágenes se la ve ordenando al cerrajero actuar y confrontando a los custodios al grito de «denuncia penal para todos» y pidiendo la intervención de su jefa de bloque, Juliana Di Tullio.

Desde el entorno de la legisladora justificaron el accionar asegurando que Villarruel no respondió a sus llamados durante el fin de semana y que dentro del despacho habían quedado secuestrados objetos personales, incluida su computadora de trabajo. López vinculó la clausura del lugar a una supuesta persecución política por la forma en que juró el viernes pasado, mencionando a «los 30.000 desaparecidos», y sus voceros denunciaron una arbitrariedad selectiva, afirmando que «no hay coronita, pero solo fajaron el de López».

El episodio culminó en una grave denuncia penal contra el personal de Seguridad. Tras el forcejeo, la senadora acusó a los agentes de haberla golpeado y agredido sexualmente durante el tumulto para impedirle el paso. En su presentación judicial, López detalló haber sufrido «manoseos en la zona de los glúteos y pélvica», declarando haberse sentido «ultrajada» por el accionar de los custodios. Mientras un médico del Senado constató lesiones leves en su tobillo, desde el oficialismo evitaron comentar sobre posibles sanciones, manteniéndose firmes en la prohibición de la auto-asignación de espacios en el Palacio Legislativo.

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