Pese a múltiples solicitudes formales, las autoridades de la provincia y la obra social estatal aún no respondieron los reclamos de los centros de diálisis. Mientras tanto, la deuda supera los $20.000 millones y peligra la continuidad del tratamiento de miles de bonaerenses.
La crisis que atraviesa el sistema de diálisis bonaerense entró en una etapa crítica ante la falta de respuestas oficiales. Según denuncia la Asociación Regional de Diálisis y Trasplantes Renales de Capital Federal y Provincia de Buenos Aires (ARD), llevan más de diez meses sin obtener “ni una llamada, ni una devolución, ni una fecha de reunión. Nada”. Actualmente, unas 4.685 personas dependen del sistema, que incluye casi 200 centros terapéuticos, muchos al borde del colapso.
El problema se profundiza por una deuda acumulada que supera los $20.000 millones y un módulo de hemodiálisis congelado desde julio de 2024, mientras los costos de insumos, salarios y transporte se dispararon. En ese contexto, la ARD advierte que la falta de actualización de tarifas y la ausencia de respuestas podrían derivar en interrupciones del tratamiento de diálisis, con consecuencias graves para la salud de los pacientes.
Desde la asociación alertan que el silencio oficial equivale a un abandono institucional: “La Provincia financia a casi la mitad de los pacientes en diálisis, pero el Estado ignora los reclamos, se mantiene en silencio mientras los centros están al borde del colapso y los pacientes con el riesgo de quedarse sin tratamiento”. En un momento sensible para la salud pública bonaerense, la falta de diálogo y solución pone en jaque a miles de personas que dependen de un tratamiento vital.




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