Pasajeros de una línea de ómnibus alertaron a las autoridades tras notar maniobras erráticas, confirmándose luego que el hombre al volante superaba los niveles de alcohol permitidos.

Momentos de extrema angustia y nerviosismo vivieron los usuarios de un transporte colectivo cuando advirtieron que su seguridad estaba en riesgo por la conducta del profesional a cargo. Se informó sobre un gran susto en un colectivo debido a que el chofer manejaba borracho, realizando movimientos bruscos y circulando a velocidades inapropiadas por calles de gran concurrencia. Ante la negativa del hombre de detener la marcha frente a los reclamos a viva voz, los pasajeros tuvieron que llamar a la policia para que lo frene de manera forzosa mediante un operativo cerrojo. Una vez interceptada la unidad, los efectivos realizaron el test de alcoholemia, el cual arrojó un resultado positivo de alta graduación, muy por encima de la tolerancia cero que rige para conductores profesionales. El chofer fue trasladado a la comisaría local y quedó a disposición de la justicia, enfrentando cargos por conducción temeraria y puesta en riesgo de la vida ajena. La empresa de transporte emitió un comunicado oficial repudiando el hecho y asegurando que aplicará las sanciones máximas, incluyendo el despido justificado del empleado. Los testigos manifestaron que el viaje se había convertido en una «trampa mortal» y que varios niños que iban a bordo resultaron asustados por el incidente. Afortunadamente, la rápida intervención ciudadana y policial evitó que se produjera una colisión o un vuelco de la unidad con consecuencias fatales. La Comisión Nacional de Regulación del Transporte ha iniciado una auditoría interna en la compañía para verificar los controles de salida que se le practican al personal antes de tomar servicio.

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