Un sondeo que circuló entre empresarios y dirigentes políticos expone un deterioro de la imagen presidencial. Ocho puntos de caída registrados tras las declaraciones del Jefe de Gabinete generan cuestionamientos sobre la solidez del proyecto oficial.

Las críticas no vienen solo de afuera. Desde el interior de la coalición gobernante surgen voces que cuestionan la efectividad del Súper RIGI. Los aliados del Gobierno expresan su preocupación sobre si las medidas tomadas son suficientes para mantener la cohesión y el apoyo necesarios.

El empresariado, por su parte, no permanece quieto. La intervención del Jefe de Gabinete despertó alarmas sobre posibles giros en la política económica. El concepto de «riesgo Manuel Adorni» se populariza entre los hombres de negocios como manera de expresar la incertidumbre sobre qué vendrá.

Los datos de la encuesta son elocuentes. La caída de ocho puntos marca un retroceso importante en el nivel de confianza que la ciudadanía deposita en el mandatario. Este número adquiere relevancia en contexto de un Gobierno que enfrenta desafíos simultáneos en múltiples flancos.

La convergencia de problemas genera un escenario complejo. Las grietas internas se profundizan mientras simultáneamente crece la desconfianza en sectores económicos clave. Este cuadro obliga al Ejecutivo a tomar decisiones que reconecten con su base y con el empresariado.

La fase que sigue será decisiva. Será necesario que el Gobierno logre recuperar la credibilidad perdida en ambos terrenos. Si no lo consigue, la tendencia descendente podría profundizarse en futuras mediciones.

Imagen: Eva Bronzini / Pexels – Con informacion de Ámbito

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