La evaluación que hacen los mercados internacionales sobre la solvencia argentina volvió a deteriorarse esta semana, con el indicador de riesgo país escalando por encima de los 440 puntos. Se trata del mayor incremento semanal registrado en los últimos noventa días, reflejando un agravamiento de la percepción sobre la economía del país.

Dos fuerzas confluyen en este resultado negativo. Primero, el escenario internacional turbulento: la suba del crudo en los mercados globales y el comportamiento débil de Wall Street generaron una ola de incertidumbre que se propagó hacia mercados emergentes como Argentina. Los inversores, en este contexto, prefieren activos más seguros, abandonando posiciones en economías percibidas como más riesgosas.

En segundo lugar, los fundamentales domésticos no dan respaldo a ninguna mejora. El consumo de las familias argentinas no despega, permaneciendo en niveles bajos que reflejan un poder adquisitivo erosionado. A esto se suma que los indicadores que sirven para anticipar cambios en la actividad económica muestran números débiles, sin indicios de reversión cercana.

El riesgo país es el spread que existe entre los bonos de Argentina y los bonos del Tesoro estadounidense. Cuanto mayor es ese diferencial, más costoso resulta para el país endeudarse en los mercados internacionales y menos confianza existe en su capacidad de pago.

Esta nueva escalada pone nuevamente en el centro de atención la fragilidad de la situación externa argentina y la urgencia de contar con datos económicos que muestren recuperación, tanto en el consumo como en la actividad productiva general. Sin estos cambios, el riesgo país probablemente mantenga su presión al alza.

Imagen: lonely blue / Unsplash – Con informacion de Ámbito

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