La Cámara de Diputados convocó al presidente del INYM para que explicara el curso que pretende darle la administración nacional a la actividad yerbatera. Rodrigo Correa respondió en persona, confirmando la dirección hacia la desregulación como eje de su gestión institucional.
Este encuentro legislativo fue resultado de gestiones previas de productores y trabajadores rurales que demandaban una audiencia para trasladar sus preocupaciones e intereses. El Congreso proporcionó la plataforma para que fuera un diálogo multisectorial.
El funcionario ratificó que la desregulación no es una postura transitoria sino un compromiso firme del gobierno. Su argumento central pivotea en que menos restricciones normativas generaría mayor competitividad y eficiencia en el sector yerbatero.
Los mecanismos regulatorios existentes en el INYM —relacionados con controles de producción, fijación de precios y regulación comercial— serían objeto de modificaciones significativas bajo esta lógica desreguladora.
En el recinto, productores expusieron los beneficios que esperan de una menor intervención estatal. Los tareferos, trabajadores en condiciones frecuentemente precarias, plantearon qué garantías tendrían con menos supervisión institucional.
Los diputados presentes formularon interrogantes sobre cómo garantizar equidad y protección ambiental en un escenario de menor regulación. También cuestionaron mecanismos para evitar prácticas laborales abusivas.
La sesión evidenció tensiones entre quienes ven la desregulación como liberadora de potencial económico y quienes temen que signifique desprotección de trabajadores y recursos naturales.
Las definiciones que tome el INYM en función de estos debates parlamentarios impactarán en millares de familias dedicadas a la producción y cosecha de yerba mate en el nordeste argentino.
Imagen: Tamara Mangold / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo






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